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Opinión
8/12/25
En un momento de la historia en que se supone se debería trabajar menos y mejor dados los avances técnicos de la era digital, el resultado parece ser otro: más trabajo, peor paga, y más cansancio. Llegó el tiempo en que el problema ya no puede seguir siendo ignorado.

En la actualidad estudios recientes revelan que alrededor del 91% de los trabajadores argentinos reportan experimentar el síndrome de burnout. Esto se debe a una serie de síntomas como, agotamiento físico y mental, cansancio extremo, falta de energía, insomnio y dolores de cabeza. Todos son indicios de que esta epidemia silenciosa que afecta la salud mental de los trabajadores a nivel global llegó al país.
Si bien el trabajo en modalidad híbrida, que se incrementó desde la pandemia, ha generado una mayor flexibilidad para los trabajadores, existe un costado negativo ya que la consecuencia más visible es una mayor carga horaria incluso fuera de los límites de los contratos laborales. Una gran parte de los trabajadores que realizan “home office” dicen sentirse incluso más presionados laboralmente que cuando asistían presencialmente a sus puestos de trabajo. “Trabajo desde casa y no me paran de bombardear con mails de que les mande esto, les arregle aquello que alguno no terminó, que cargue al sistema nuevos datos. Es un quilombo”, comenta Micaela Lucini, estudiante de la carrera de Ciencias de Datos que tuvo que aceptar un trabajo en una empresa que solo cumple parcialmente con lo dispuesto dentro de la Ley 27.555 de Teletrabajo.
Además, a esto hay que sumarle el escaso incentivo salarial por parte de las empresas con respecto al aumento de las horas laborales. Son pocas las compañías que tienen en cuenta este factor en el momento del pago de los salarios. Es verdad que existen grandes variaciones de los niveles salariales dependiendo del puesto, la experiencia y el sector en el que se desempeñe el trabajador, pero por lo general las empresas no incluyen en las deducciones finales el extra compromiso que implica trabajar desde el hogar. A esto hay que añadir que la Ley de Teletrabajo estipula que los trabajadores de home office tienen derecho a una remuneración igual a la que recibirían si trabajaran presencialmente. Esta disposición es rara vez aplicada por las empresas empleadoras.
En definitiva, estos son factores clave que contribuyen al agravamiento del padecimiento de esta enfermedad silenciosa asociada con el estrés laboral. El síndrome de burnout es una respuesta sintomática del cuerpo a las formas inhumanas impuestas por la nueva cultura del trabajo que mantiene a los trabajadores dentro de una rutina laboral hiperexigente. El objetivo del gobierno y las empresas debería ser construir una cultura de trabajo sostenible y gratificante en la que ya no se toleren las prácticas que provocan un estrés insoportable y un agotamiento. Los trabajadores merecen recursos que los sustenten, les den autonomía y les permitan prosperar.
El tema del estrés laboral y de las nuevas formas de trabajo encierra numerosas aristas. Hay más dudas que certezas de que el problema social sea debidamente atendido por los gobernantes. El padecimiento no figura en el listado de enfermedades profesionales de la Ley de Riesgos del Trabajo. En este sentido, es fundamental que la mayoría de los legisladores entiendan la importancia y la urgencia que la sanción del Proyecto de Ley de Prevención, Detección Temprana y Rehabilitación del Síndrome de Desgaste Laboral Crónico, debido a que contribuiría a frenar un flagelo que avanza descontroladamente sobre los trabajadores del país.
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